A&Q Auditoría de Instalaciones Hidráulicas

– Auditoría.
Para poder valorar el uso eficiente del agua en un edificio se debe tener algún punto de referencia. Este podría ser un ratio de consumo, por ejemplo, el número de litros de consumo de agua por persona y edificio o litros por m2 si se trata de zonas de jardines. Para determinar si el consumo del edificio entra dentro de los valores recomendados se debe realizar todo un proceso de estudio comprendido dentro de la denominada auditoría del uso del agua.

– Obtención del perfil de uso de la instalación.
Como complemento a la lectura de contadores y facturas es importante conocer cómo se utilizan los diferentes receptores y puntos de consumo de la instalación.
Para ello se aconseja la realización de encuestas a los responsables y usuarios del edificio.

– Recoger la información general del edificio.
Para facilitar la interpretación de los datos obtenidos en la auditoría se recomienda
la obtención de la mayor información general del edificio.

– Presión máxima y volúmen
Se tomarán los datos que figuren en la placa de características del vaso de expansión, en concreto, volumen y presión máxima.

– Una propuesta sin inversión económica.
Las propuestas que no necesitan inversión económica suelen ir asociadas a cambios de conductas de uso de la instalación y, en muchas ocasiones, si se respetan pueden conducir a un ahorro significativo del consumo de agua y energía en función del tipo de edificio.

– Una propuesta con inversión económica.
Las propuestas que necesitan un desembolso económico deben estar convenientemente justificadas mediante un estudio de amortización. Estas medidas pueden ser muy diversas y pueden abarcar desde la sustitución del grupo de presión hasta la sustitución de grifería o de electrodomésticos de alta eficiencia.

– Recopilación de la información.
Se recomienda obtener los consumos de al menos un año, aunque sería recomendable ampliarlos al máximo posible. A diferencia de la energía eléctrica y del gas natural, el agua no es un recurso que esté liberalizado puesto que se considera de dominio público y su gestión se atribuye a los municipios. Generalmente, la facturación del agua se realiza de forma trimestral y sin ningún desglose mensual, lo que dificulta la detección de anomalías puntuales.

– Descripción de la instalación hidráulica del edificio.
Se proporcionará un resumen de los aspectos más significativos de la instalación dejando constancia de los equipos más significativos, del número de puntos y sus características, número de circuitos de abastecimiento y de saneamiento.
Se indicará el estado general de la instalación y el consumo promedio de la misma.

– Canon de saneamiento.
Pago del consumo. Se descompone en un término fijo y otro variable.
El término fijo se corresponde con el canon de saneamiento que establece el edificio y es una tasa que hay que pagar independientemente del consumo realizado. El término variable es el precio que se paga por el agua supuestamente vertida al alcantarillado público. Se factura la
misma cantidad que el agua consumida.

– m3.
Consumo del agua: se tarifa en función de los m3 consumidos durante un periodo, generalmente trimestral.

– La existencia de concesión administrativa por el órgano competente.

Datos sobre el origen del suministro. Se especificará si el agua del edificio proviene de la red pública de abastecimiento o de otras fuentes alternativas como pozos, manantiales o depósitos propios. En este último caso, se reflejará si el edificio dispone de:

  • Sistema de potabilización.
  • Contadores para el consumo del agua.
  • Concesión administrativa emitida por el órgano competente.

Comprenderán al menos las siguientes normas:

  • HS 4.
  • HS 5.
  • RITE.
  • HE 4.
  • Real Decreto 140/2003.
  • Ordenanza municipal correspondiente.
  • Todas aquellas normas que se consideren oportunas.

– Altura, en metros.
– Variador de frecuencia.
– Marca/modelo.

– Dejar constancia de los defectos encontrados.

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